NECESITAMOS UN CAPITALISMO MÁS HUMANO

Esperando que tener una visión y además de largo plazo sea un imprescindible requisito de los líderes políticos, seguramente lo es para los líderes empresariales. A pesar de las tendencias nacionalistas post crisis vivimos en un mundo globalizado donde la evolución geopolítica y económica mundial, la demografía y el progreso tecnológico inciden en los negocios impactando nuestras empresas. Una constante mirada a los acontecimientos globales nos ayuda a identificar y a adelantarnos a los riesgos o a las oportunidades que pueden condicionar positivamente o negativamente el «business». Entre los actuales múltiples retos de los altos directivos, tener una visión de los acontecimientos y de sus consecuencias es una clave indispensable del liderazgo empresarial. Los acontecimientos a los cuales me refiero son geopolíticos, demográficos tecnológicos y climáticos.

Geopolíticos porque, en un mundo global, finanza y economía son globales e influyen globalmente. En un mundo global es global el mercado y así la competencia, competencia entre empresas tradicionales y las que se articulan a través de la red.

Las empresas para ampliar el negocio tienen que salir de su zona de confort que por motivo de la competencia global se reduce siempre más, tienen que diversificar el riesgo económico distribuyéndolo entre distintos países o tienen que complementar su actividad local con una presencia online por su naturaleza global. Como ya he dicho, en un mundo global finanza y economía son globales e influyen globalmente, pero la complejidad está en que la velocidad a las cuales van los distintos países es diferente: es diferente el cuadro político e institucional, son diferentes las leyes, diferente el nivel de estabilidad jurídica y diferente el entramado cultural.

La globalización y la internacionalización son una oportunidad pero tienen varios retos como decidir el momento de la entrada en los nuevos territorios o del «exit» y está en manejar bien las estrategias de negocios, pensando global y actuando local. ¡El conocimiento geopolítico es clave para tomar decisiones!

Demográficos porque la distribución de la población en los distintos países, la amplitud de las expectativas de vida y las nuevas generaciones «milenials», Z e Y marcarán las perspectivas de las economías y de los negocios. Los estudios indican que la población disminuye paulatinamente en los países desarrollados y aumenta en los que están en desarrollo. La vida media del género humano se hace más larga con la perspectiva de superar barreras que parecían insuperables. Las nuevas generaciones nativas digitales tienen una visión de la vida que va a la par de la disrupcion tecnológica.

Las empresas tienen que considerar estas tendencias porque la demografía cambiará la geografía económica mundial y de los distintos países, cambiarán los hábitos de consumo, cambiarán los trabajos y con esos el tipo de formación.

Tecnológicos porque la tecnología en solo pocos años ha transformado el mundo, ha transformado nuestra vida y los negocios de todos lo sectores. La tecnología no solo ha dado la oportunidad de innovar si no la de crear un nuevo entorno virtual que a costes mucho más reducidos está regenerando la cara de todos los sectores económicos, de todos los negocios y de todas las actividades humanas. El uso total de la Red y las interconexiones entre las personas y entre las cosas, y por supuesto entre personas y cosas, está generando un mar de información, lo que llamamos «Big Data».

El «Big Data» es la clave para conocer y aprender sobre la evolución de las tendencias y de los intereses de las personas, es la clave de los negocios. Hoy las empresas tradicionales se encuentran en el gran desafío que colleva una transición desde un mundo antiguo a uno nuevo. Un mundo donde las herramientas son distintas, son distintos los conceptos (aunque se siguen inspirando a lo clásico: la plaza, el Ágora de la antigüedad se ha trasformado en plataforma y los antiguos entramados de plazas en un ecosistema), un mundo donde a la palabra competencia se han sumado palabras como colaboración, condivision y donde la visión vertical del negocio se está transformando en transversal. En las empresas el enemigo más grande en este tiempo de disrupción es la falta de visión, es la resiliencia, es la dificultad de pensar al nuevo desde la necesitad de preservar el viejo. El reto de las empresas es saber aprovechar el nuevo, incubar y comprar disrupción, es dejarla florecer sin contaminación alguna. Sobre todo aprovecharse del nuevo para mejorar sus «performances».

Climáticos porque la sostenibilidad de los negocios con un capitalismo más humano es, en la sociedad actual, indispensable para evitar importantes impactos económicos y sociales negativos. Según un informe del Banco Mundial el cambio climático podría: empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza para el 2030. Sequía y aumento del nivel del mar podría significar que, para 2050, existieran 143 millones de migrantes climáticos. El impacto de los desastres naturales extremos equivale a la pérdida de 520.000 millones de dólares en consumo anual. El cambio climático ya tiene efectos reales y medibles en la salud humana con mas de siete millones de muertos prematuros cada año. El cambio climático hará más difícil la tarea de alimentar a los 10.000 millones de personas que, según las proyecciones, conformarán la población mundial para el 2050.

Ya empieza a tener impacto en los cultivos, el ganado y la pesca. Para invertir o parar la muy preocupante tendencia climática se tendrá que reducir y mucho las emisiones de CO2 y eso no vale solo para las energéticas, vale para todas las empresas. Todos los modelos de negocio tendrán que tener en cuenta del impacto sobre el clima porque sino será el clima el que tendrá impacto sobre los negocios. En definitiva, para afrontar estos retos se necesita un común denominador, es decir, el poner al ser humano en el centro.

Necesitamos un capitalismo más humano, es decir, empresas éticas, que sepan poner a las personas en el centro y que ayuden a mejorar el entorno social en el cual operan porque solo así podrán asegurarse el negocio en el largo plazo. Afortunadamente esta conciencia crece cada día más en los líderes empresariales y también en los inversores. La complejidad no es enemiga del éxito, ¡enemiga del éxito es la falta de visión y de coraje!

 

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